“A nuestros amigos”, una lectura necesaria

“A nuestros amigos” es un libro necesario. Lo que enfrenta a lo largo de sus páginas es una pregunta que muchos nos hacemos, y a la que respondemos de maneras diversas. Atestiguando los magníficos movimientos sociales que irrumpen una y otra vez en un panorama que no parecería tener espacio para ellos, no podemos menos que sorprendernos por la emergencia continua de formas de protesta y organización que ponen en cuestionamiento todo el apretado sistema de la globalización consumista y predadora. Desde 1998 la ‘primavera árabe’, Ocupy Wall Street, 15-M o ‘movimiento de los indignados’ y otros tantos como ellos, despertaron una potencia insólita; pero su despliegue fue, aunque poderoso, limitado. Así que la pregunta que regresa una y otra vez es: ¿Por qué se diluye esa potencia? ¿Por qué no alcanza sus resultados? “A nuestros amigos” es un libro que se atreve a enfrentar directamente esas preguntas.

Para responderlas, desestabiliza mucho de lo que damos por supuesto cuando de movimientos sociales se trata. Desestabiliza por ejemplo la idea de la revolución como finalidad única, y la idea misma de finalidad, y apunta a examinar los procesos involucrados en estas manifestaciones porque, nos dice, “hemos sido despojados continuamente, de la revolución como proceso“. Lo que se juega en las insurrecciones contemporáneas “es la cuestión de saber qué es una forma deseable de la vida, y no la naturaleza de las instituciones que la sobrevuelan con una mirada omniscente”. Dedica mucho espacio por tanto a examinar qué clase de vida es la que llevamos, esa del hastío, que hace necesaria una y otra vez el experimento del encuentro. “En esto reside el acontecimiento: no en el fenómeno mediático que se ha forjado para vampirizar la revuelta por medio de su celebración externa, sino en los encuentros que se han producido efectivamente en ella… Nadie sabría decir lo que puede un encuentro”. Examina así mismo los mecanismos que permiten fagocitar una y otra vez todo impulso disidente; los manejos de las crisis, las pulsiones democráticas que pretenden homegenizar las voces, o el gobierno que se ha desplazado hacia la organización material y tecnológica. “Gestionar lo imprevisible, gobernar lo ingobernable y no ya tratar de abolirlo, tal es la ambición declarada de la cibernética”.

gobernar-oaxaca
Nos quieren obligar a gobernar pero no vamos a caer en esa provocación. Oaxaca, 2006

A la par de estos análisis, el libro esboza caminos posibles: presencia, atención y recuperación de los vínculos. Atención es un término al que regresa una y otra vez. Insiste en ella como una capacidad de enfocar aquello que no está visible a la primera mirada; atención como contraposición  a reacción y a gestión, como posibilidad de restablecer una sensibilidad que permita comprender, aprehender, imaginar y revincular; atención que se deposita y hace crecer la potencia. La presencia apunta al reconocimiento del mundo, a la reconexión con la experiencia directa, que pasa necesariamente por desmediatizar, por liberarse del medio-estar que se produce cuando todo se aparece y se experimenta a través de dispositivos. El vínculo ocupa en el libro un lugar fundamental. La libertad individual, dice, es  el mecanismo sobre el que el gobierno se apoya: “solo se gobiernan sujetos libres, y tomados en masa. La libertad individual no es algo que puede blandirse contra el gobierno, pues este es precisamente el mecanismo sobre el cual éste se apoya”. Siendo así, el libro propone una libertad que se ejecuta en los vínculos, que se predica en el encuentro, que se inventa en la puesta en  práctica de otra forma de socialización: “Ser libre y estar vinculado es una sola y misma cosa. Soy libre porque estoy vinculado, porque participo de una realidad más vasta que yo.” Esta es quizás la principal apuesta del texto; no solo reflexionar sobre el porqué de las derrotas, sino abonar el camino para posibles victorias, pero dislocando el sentido de victoria como objetivo. La victoria sería siempre evidenciar al poder, y reconfiguar nuestra propia posición en la maquinaria de producción de vacíos que requiere de dejarnos solos e incapaces de vinculación con los que nos rodean, y con todo lo vivo que nos rodea.

No es superfluo que el libro sea a la vez anónimo y colectivo. Su autor es Comité Invisible. Había escrito antes, en el 2007,  “La insurreción que viene”, y este comienza diciendo: “Las insurreciones, finalmente, han venido”, anunciando la continuidad de pensamiento entre “A nuestro amigos” y la entrega anterior. “A nuestros amigos” es; por su reflexión compleja pero coloquial, repleta de ejemplos que evidencian el argumento, y por su capacidad de arrojar luz sobre varias preguntas sin responderlas necesariamente pero anunciando veredas posibles para interpelarlas de conjunto, un libro necesario; un libro para leer y comentar entre amigos, y para hacerlo parte de las discusiones sobre nuestro otro posible destino común y cómo podemos contribuir a construirlo.

acá va el pdf para descargar

a_nuestros_amigos_-_comite_invisible

Hilda Landrove

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